Portopí, un archivo histórico de los faros de Baleares
El faro de Portopí siempre conservará connotaciones especiales para los que tienen sensibilidad histórica
Desde que se jubiló hace ahora más de dos años el último farero de Portopí, Pere Bonet, que no sólo vigilaba lactividad del faro sino que vivía con toda su familia, esta torre entró en la dinámica generalizada que domina el ramo, en que cada vez son menos los faros habitados.
En cualquier caso, el faro de Portopí siempre conservará connotaciones especiales para los que tienen sensibilidad histórica. Unos aspectos que lo convierten en algo parecido al padre del resto de faros de lArchipiélago. Un testigo íntimo de levolución del puerto de Palma desde el siglo XIII. Más todavía, entre las instalaciones de la misma tipología, la torre mallorquina es la tercera más antigua del mundo en funcionamiento. Datos que inicialmente fueron difíciles de encontrar, determinan que se construyó el año 1290, aunque no hay referencias en los documentos oficiales hasta el año 1369.
La Autoridad Portuaria de Baleares guarda el pertinente respeto a la condición danciano venerable que ostenta el edificio, y ha empezado a convertirlo en la sede del que tiene que ser el Archivo Histórico de los Faros del conjunto de las Islas. Por el momento se están concentrando documentos representativos de la vida doméstica de las torres, transcrita en los libros internos de cada una de ellas. Se han recopilado las procedentes de todos los faros de Mallorca y para completar la colección resta recoger la de algunos lugares de Menorca y de las Pitiüses.
Para entender la valía de los volúmenes atesorados, basta decir que en ellos se pueden leer detalles de la vida cotidiana de los fareros desde 1860, con informaciones relacionadas con el funcionamiento, el abastecimiento o las observaciones meteorológicas.
El material está en proceso de catalogación, y el potencial de estudio que ofrece está por explotar. El entorno en el cual se guardan ha acentuado su aspecto de sala de exposiciones a partir de la reforma que se ha llevado a término durante los últimos años. Las obras han servido por ampliar los cuartos que, ya hace décadas, guardan una de las muestras de ópticas de faros más importantes del mundo, para la creación de la cual jugó un papel determinante Rafel Soler, antiguo director de lAutoridad Portuaria. También él fue el impulsor principal de este archivo histórico del que hablamos.
Los cuartos que un día fueron espacios de vivienda se han acondicionado para redistribuir y ampliar el área dedicada a la exhibición de las piezas. Asimismo, la planta inferior (la que estaba habitada) ha servido por ubicar muebles de valor histórico procedentes también de las torres hermanas de la de Portopí (librerías, mesas ). El conjunto se ha dotado de servicios generales para el público, como son dos baños y un ascensor interior que comunica los dos pisos. Además, la fachada más moderna la que no corresponde a la torre original- se ha pintado por completo.
La reforma, según las aspiraciones de la Autoridad Portuaria, ha de favorecer que en un futuro próximo se incremente el régimen de visitas guiadas a las instalaciones. Una actividad cuya aceptación ha quedado patente con el interés que se ha detectado, sobre todo, entre los centros educativos.